En muchas ocasiones el mal estado de nuestros platos o la diferencia de sabor es consecuencia del mal estado de conservación de los productos utilizados, en esta ocasión queremos citaros la necesidad de conservar la harina en perfecto estado, este es uno de los ingredientes más utilizados dentro de la repostería y en muchos de los platos de carne  y pescado.

La harina es un producto que puede humedecerse en la cocina o mezclarse con otros productos que pueden ser causa de su cambio de textura, olor o tono de color, es imprescindible mantenerla aislada de otros alimentos y bien cerrada para su conservación.

Guardar la harina en lugar fresco y seco, lejos de fogones, calor de horno, aceites o líquidos que puedan derramarse  y aislar sobre todo de alimentos crudos. Conservar en muebles dentro de botes de cristal o en el propio paquete de harina siempre y cuando se encuentre bien cerrado.

Cuando se utilice la harina, sacar la cantidad deseada y volver a guardar adecuadamente para la próxima utilización, evitar sacar del paquete directamente con las manos o con utensilios que no estuviesen bien lavados y secados, es muy importante evitar bacterias o restos de otros alimentos que pudiesen quedar impregnados dentro del paquete. Es imprescindible saber conservar la harina en perfecto estado, así como cualquier otro producto utilizado en la cocina.

A la hora de utilizarla para rebozar, es importante utilizar un plato en el que llenar de harina, no es apropiado guardar la harina utilizada en el rebozado para una próxima vez.

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